Tuesday, September 26, 2006

Cayetano es nombre de elegía


Cayetano es una composición poética de género lírico. Escribe sus tercetos en los tercios de la lidia y utiliza con frecuencia el verso libre con su mano izquierda. Cayetano es torero y sus pases son letra de elegía. O sea.
El torero sólo puede torear desde la pena. Nadie puede despreciar la vida en el ruedo si tiene mucho que perder. El triunfo en el albero es esclavitud para el diestro. Como mujer celosa, los toros quieren todo. Sólo cuando se da de esa forma se reciben respuestas. Respuestas que conforman el sentido del sufrimiento del torero. Lo duro no es sufrir, sino no encontrar un sentido a tantas fatiguitas. Ese sentido da trascendencia al oficio de matador de toros y siente que es un elegido. El torero es un elegido y un privilegiado. El resto de los mortales necesitamos de él. Protagoniza un rito que nos adentra colectiva o individualmente en unos sentidos y emociones mucho más complejos que los estrictamente fisiológicos y que todos necesitamos en nuestras vidas. Por esa razón, el torero por poco recibe mucho y por su vida entregada puede conocer la gloria. El mismo Ortega y Gasset decía: “hubiera cambiado mi fama por esa otra gloria que sólo es dable a los matadores de toros”
Más de cien novilladas. Tu sangre ha regado varios alberos. Triunfos parciales y algunas desilusiones. Y así te presentas en Ronda. Donde tus genes tendrán poco que decir y tu exigencia artística te despojará de todo el equipaje que debes abandonar. La alternativa no significa nada. Nadie se acuerda de las mismas de los toreros que hicieron época.
Pero, tu alternativa es todo para ti. Ya no puedes volver a mirar atrás. De novillero pudiste tener la tentación. De matador siempre se mira para adelante. Ya te vestirás el resto de tus días de torero. Con luces o sin ellas, más erguido o menos, sano o enfermo, pero siempre te acostarás y te despertarás siendo torero. Ahí queda eso.
Tus entretelas del alma te pondrán ante una difícil elección una vez seas torero con todas las letras: o los toros o la costumbre. Si eliges la costumbre, seguirás ayudando a actores americanos a que puedan hacer papeles de ficción de toreros, serás portadas de revistas del “cuore”, y la gente pagará por saber de tu vida. Pagará tanto, que ni llegarás a reconocerte tú mismo. Los aduladores serán tus compañeros, y la crítica y la verdad te serán molestas. De esta forma, tu vida no será plena y la gloria te será esquiva.
Pero si eliges los toros, ¡ay amigo que grande serás en tu sencillez! Te atreverás con todo, porque tu fuerza no será la tuya sino la de los que te alientan con la verdad. No habrá toros difíciles ni plazas incómodas, todo será en tu vida un reto. Disfrutarás de la rivalidad. Talavante te hará crecer y tú a él. Aprenderás a vivir con tu soledad y con tu pena. Entenderás entonces los versos de Alberti que dedicó a su amigo el poeta José Bergamín:

Un prodigiosos mágico sentido,
un recordar callado en el oído
y un sentir que en mis ojos sin voz veo.

Una sonora soledad lejana,
fuente sin fin de la que insomne mana
la música callada del toreo.

A día de hoy, teniendo las raíces rondeñas que me supuran, no sé si tendré el privilegio de poder verte en la Real Maestranza Rondeña haciendo el paseíllo. Si finalmente llegan esas entradas que son más esperadas que unas cartas de amor, llevaré conmigo a mi mujer y mi hijo Alejandro, y cantaré a los cuatro vientos: ”Cayetano quiere ser torero”.

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